La conmovedora historia del pianista que luchó para poder contar cómo lo vejaron

El pianista James Rhodes, en una imagen publicada en su Facebook.
El pianista James Rhodes, en una imagen publicada en su Facebook.

“Abuso. Qué palabra. Violación es mejor. Abuso es cuando le dices al guardia de tránsito que se vaya a la mierda. No es abuso cuando un hombre de 40 años, mete su pija dentro del culo de un nene de seis años de edad. Eso ni siquiera se acerca a los abusos. Eso es violación agresiva“. Estas frases son parte de la cruda autobiografía de James Rhodes, un reconocido pianista británico que llegó hasta la Corte Suprema para que su libro y las violaciones que padeció de chico salgan a la luz.

La Corte Suprema del Reino Unido falló ayer que Rhodes tiene derecho a publicar sus memorias, por más crudas que sean, sin que nadie se lo impida. Su ex esposa había presentado un recurso para frenar la salida del libro alegando que algunos pasajes podían ser demasiado perturbadores para el hijo de 11 años que ella y Rhodes tuvieron juntos y que padece de síndrome de Asperger, el mismo que tiene John Nash en quien se inspiró la película “Una mente brillante”.

“Usado, jodido, roto, manipulado y violado”, como cuenta el mismo Rhodes, a partir de los 6 años por un hombre identificado como Peter Lee, el entrenador de boxeo en la escuela primaria de Arnold House, en St John’s Wood, en el norte de Londres.

Rhodes rompió en llanto durante la audiencia en la que cinco jueces le dieron la razón. “Es un enorme espaldarazo“ al derecho que tienen las víctimas a contar su historia, dijo el pianista que acaba de cumplir 40 años. “La libertad de informar la verdad es un derecho básico (…) No puede haber justificación para mantener en secreto la información contenida en este libro (…) la única conclusión adecuada es que existen todas las razones para su publicación”, dijeron los jueces David Neuberger, Anthony Clarke, Brenda Hale, Bicholas Wilson y Roger Toulson, en la sentencia.

“Una persona que ha sufrido en la forma en que el apelante ha sufrido y que ha luchado para hacer frente a las consecuencias de su sufrimiento de la forma en que él ha luchado, tiene derecho a contarle al mundo sobre ello. Y hay un interés público correspondiente en otros dispuestos a escuchar su historia de vida con todo su detalle abrasador”, agrega el fallo. Las brutales violaciones que padeció Rhodes le provocaron lesiones espinales que lo llevaron a padecer múltiples cirugías, como él mismo cuenta en su autobiografía “INSTRUMENTAL: Memorias de locura, medicación y música“ que ya se puede comprar por Internet y estará las librerías del Reino Unido la semana que viene.

La portada del libro de James Rhodes.
La portada del libro de James Rhodes.

“Cicatrices (dentro y fuera), tics, OCD (sigla de desórdenes obsesivos-compulsivos), depresión, ideas suicidas, vigorosas autolesiones, alcoholismo, drogadicción, las más jodidas obsesiones sexuales, confusión de género (“te pareces a una chica, ¿estás seguro de que no eres una niña?’), confusión de sexualidad, paranoia, desconfianza, mentira compulsiva, trastornos de la alimentación, trastorno de estrés postraumático, DID (el nombre más brillante para el trastorno de personalidad múltiple) y así y así y así“, comparte Rhodes en este pasaje de su libro que fue citado en el fallo de la Corte.

“Pasé, literalmente, de la noche a la mañana, de bailar, saltar, reír vivamente como un niño que estaba disfrutando de la seguridad y la aventura de una nueva escuela, a ser un autómata apagado, enterrado, amurallado. Fue inmediato y shockeante, como andar felizmente por un camino soleado y de pronto toparse con una trampa abierta y caer a un lago congelado“, dice Rhodes.

“¿Quieres saber cómo arrancar a un niño de un niño? Cójaselo. Cójaselo repetidamente. Golpéelo. Agárrelo y métale cosas dentro de él. Dígale cosas sobre sí mismo que sólo pueden ser ciertas en la mente más joven antes de que la lógica y la razón estén completamente formadas y van a apoderarse de él y a convertirse en una parte integral, incuestionable de su ser”, agrega en el libro.

Pero la autobiografía de Rodees no es sólo sobre sus padecimientos sino también sobre cómo la música se convirtió en su salvavidas. Mientras estaba internado tras una de sus cirugías escuchó un adagio de Bach que le cambió la vida para siempre y lo ayudaría a enfrentar sus demonios interiores. “Cada vez que me sentía ansioso [cada vez que estaba despierto] rondaba en mi cabeza. Los ritmos repicaban, las voces sonaban una y otra vez, alteradas, exploradas, experimentadas. Me zambullía en su interior como si se tratara de una especie de laberinto musical y recorría el lugar felizmente perdido. Me ayudó de por vida, sin ella hubiese muerto años atrás. No tengo dudas“, cuenta en sus memorias.

El caso de Rhodes salió a la luz hace unos años cuando dio una entrevista a un diario en la que contó los abusos. El director de la escuela, que sabía que algo raro sucedía, pero no había logrado descubrir qué, se presentó antes las autoridades y declaró. El entrenador de boxeo, Peter Lee, fue detenido y acusado de abuso sexual, pero murió antes de que llegara el juicio.

“Tal vez algún día voy a perdonar al Sr. Lee. Eso es mucho más probable que ocurra si encuentro una manera de perdonarme a mí mismo. Pero la verdad, para mí al menos, el abuso sexual de los niños rara vez, o nunca, termina en perdón. Sólo conduce a la auto-culpa y a una rabia visceral, autodirigida y a la vergüenza”, dice Rhodes en otro de los pasajes de su libro. “Pero echar luz sobre temas como éste es muy importante. Y conseguir cientos de mensajes de apoyo y agradecimiento de las personas que han pasado por experiencias similares también fue un indicador de que se necesita hablar aún más de este tema”, dice Rhodes.

A pesar de que la Corte Suprema autorizó la publicación del libro, el tribunal prohibió que se revele el nombre de la ex esposa, una novelista estadounidense, de Rhodes y de su hijo, a quien está dedicado el libro. La mujer, a quien le hicieron llegar una copia del borrador del libro en febrero de 2014, presentó el recurso alegando que al divorciarse de Rhodes, habían acordado que evitarían “cualquier información del pasado que pudiera tener un efecto negatio sobre el bienestar del niño“. Rhodes aceptó hacer cambios en el libro, pero para la mujer no eran suficientes.

“He tenido que dar conciertos con todo esto colgando sobre mí, sin saber si iba a perder mi casa. Sintiendo que estaba siendo castigado por algo que me hicieron hace 30 años. No tenía sentido para mí que esto pudiera suceder en Gran Bretaña en 2015”, dijo el pianista.

Conocido a nivel internacional, Rhodes ha editado cinco discos de música clásica y ofrecido conciertos en destacadas plazas como Steinway Hall, Barbican Centre, el Melbourne Festival o el International Beethoven Festival de Chicago, entre otros. Un verdadero genio que aprendió a tocar música solo, sin ningún tipo de educación formal, que pasó una década sin poder acercase a un piano por sus problemas mentales y de salud y luego resurgió de sus propias cenizas para convertirse en un aclamado intérprete, que logró el apoyo público de escritores como David Hare, Michael Frayn, William Boyd y Tom Stoppard, así como de cientos de personas en todo el mundo que le enviaron mensajes a través de su sitio personal o de su cuenta en Twitter.

Durante todo el proceso, que comenzó hace casi un año, Rhodes estuvo además acompañado por su segunda esposa, Hattie Chamberlin, y su entrañable compañero de colegio Benedict Cumberbatch, famoso por interpretar a Julian Assange en la película “El quinto poder“.

“Ya hay demasiado estigma y vergüenza rodeando a la salud mental y al abuso sexual. Me alivia que nuestro sistema de Justicia por fin ha hallado sentido y no sólo me permitió contar mi historia, sino que afirma de la manera más fuerte posible que el hablar sobre la propia vida es un derecho humano básico“, agregó Rhodes a la salida de la audiencia y se fundió en un profundo abrazo con Cumberbatch. Paradojas del destino, el libro de Rhodes ya figura en el primer puesto de los best-sellers de Amazon.

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