“El contador de Auschwitz“ enfrenta un juicio, acusado de 300.000 cargos

Justo cuando están por cumplirse 70 años de la rendición de la Alemania nazi por la Segunda Guerra Mundial, en un pequeño pueblo de la Alemania unificada se abre uno de los últimos capítulos de aquella barbarie. Oskar Gröning, más conocido como “el contador de Auschwitz“ enfrenta un juicio, acusado de 300.000 cargos.

El próximo 21 de abril, cuando falten apenas dos semanas para el 70 aniversario de la rendición de la Alemania liderada por Adolf Hitler, Gröning, de 93 años, entrará a un juzgado de la ciudad de Lueneburg acusado de 300.000 cargos como cómplice de asesinato.

Unas 1,1 millones de personas, la mayoría judíos europeos, fueron asesinados en Auschwitz-Birkenau entre 1940 y el 27 de febrero de 1945 cuando el campo fue liberado por los Aliados.

De lo que no hay duda es del papel de Gröning en el campo de Aushwitz. Él mismo reconoció públicamente que entre el 16 de mayo y al 11 de julio de 1944 su misión era recibir en las rampas de descarga a los detenidos y contar el dinero que se les confiscaba a los judíos húngaros antes de que se decidiera si eran enviados a hacer trabajos forzados o a la cámara de gas. Los más robustos eran enviados a trabajar, mientras que los enfermos, los más débiles o los ancianos eran exterminados directamente.

“Vi las cámaras de gas. Vi los crematorios. Vi los fuegos. Yo estaba en la rampa cuando la selección [para las cámaras de gas] se hacían“, reconoció en un documental de la BBC en 2005.

Lo que el tribunal deberá decidir es si es eso lo convertía en cómplice de los asesinatos en las cámaras de gas de Auschwitz.

Gröning, aunque reconoció sus funciones, siempre negó ser un asesino y ha dicho que solo fue “un engranaje más de la máquina“. Incluso, cuando las autoridades lo hallaron en 1963 decidieron no presentar cargos en su contra.

“Pero el caso Gröning es especial”, dijo el abogado Thomas Walther, quien representa a  sobrevivientes de Auschwitz y sus familias. Hasta ahora, Gröning no ha dicho toda la verdad sobre su papel en Auschwitz, según el letrado. “Es obvio que cientos o quizás miles de personas que tienen datos similares por ayudar e instigar no han sido llevados a juicio”, dijo en una entrevista con McClatchy Newspapers, una de las editoriales más grandes de EEUU.

Además de contar el dinero de los presos y de buscar entre sus pertenencias objetos de valor para el Tercer Reich, Gröning, que era miembro de las SS, las tropas de asalto de Hitler, está acusado de ocultar el equipaje de los judíos para que aquellos que eran transportados en los trenes en viajes posteriores no tuvieran sospechas de lo que en verdad estaba ocurriendo.

Allí estuvo hasta 1944 cuando logró ser transferido al frente de batalla en Ardenas donde fue herido y capturado como prisionero de guerra. Lo enviaron a Inglaterra a hacer trabajos forzados y luego fue liberado. Vivió un tiempo en Escocia y regresó a Alemania entre 1947 y 1948 según diferentes historiadores. Allí, consiguió trabajo en una fábrica de vidrio donde llegó a trabajar como Jefe de Personal.

Según Laurence Rees, en su libro Auschwitz: The Nazis & the ‘Final Solution’, publicado en 2005, mientras Gröning pasaba una tarde en un club de coleccionistas de estampillas escuchó comentarios que negaban el exterminio en el campo de concentración. En aquel momento, solo replicó:“ Sé un  poco más de eso, deberíamos discutirlo alguna vez“. Rees asegura que ese episodio, y una serie de cartas de neonazis, llevaron al ex SS a reconocer públicamente lo que había vivido en Auschwitz.

En 2013, un grupo de fiscales relanzó la búsqueda y los juicios contra jerarcas nazis y Gröning se convirtió en uno de sus blancos.

El historiador alemán Manfred Goertemaker, profesor de la Universidad de Potsdam, que ha estudiado por años cómo el sistema de justicia de Alemania ha lidiado con los antiguos nazis, sostiene que es esencial que Alemania mantenga la búsqueda de los nazis hasta el final.

“Es importante que los alemanes recuerdan que el pueblo de esta nación, en una elección libre y justa, eligieron a Hitler”, dijo. “Hitler no fue una excepción. Él era un reflejo de la voluntad común. Otros no pueden haber cometido esos delitos, pero estaban contentos de estar dirigido por alguien que lo hizo. Esa es una lección que nunca debemos olvidar, y este juicio (contra Gröning) es una parte de esa lección “.

Las vueltas del destino han querido que el juicio a Gröning comience un día después del que hubiera sido el 126 cumpleaños de Adolf Hitler.  Algunos especialistas sostienen que quizás no llegue al final del mismo -se espera que dure 4 meses- debido a su delicado estado de salud.

“Incluso si alguien es físicamente incapaz por razones de edad y salud de cumplir una condena, la Justicia moral es importante, para las víctimas, pero sobre todo para reforzar los valores sociales fundamentales”, dijo Deidre Berger, jefe de la oficina del Comité Judío Americano en Berlín . “Nunca es demasiado tarde para celebrar juicios de los perpetradores nazis y sus cómplices. No puede haber ninguna prescripción de la Justicia por el horrendo crimen del Holocausto”, agregó. Se espera que algunos de los 55 sobrevivientes del campo de concentración y testigos de este juicio presencien el final de Gröning.

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